The Rasmus convirtió el Auditorio Banamex en un ritual dark-pop
The Rasmus convirtió el Auditorio Banamex en un ritual dark-pop
Monterrey se puso eyeliner emocional porque The Rasmus regresó al Auditorio Banamex para recordarnos que el dark rock nunca se fue… solo estaba esperando el momento correcto para volver a romperla. Spoiler: ese momento fue esta noche.
Desde que arrancaron con “Rest in Pieces”, el ambiente se sintió intenso, oscuro y perfectamente calculado para fans que crecieron con MTV, pero también para una nueva generación que encontró a la banda vía playlists nocturnas y TikTok sad-core. “Guilty”, “No Fear” y “Time to Burn” cayeron como golpe directo al pecho: riffs afilados, coros gigantes y un público completamente entregado.
La noche avanzó entre clásicos y momentos más recientes. “Break These Chains”, “Immortal” y “Creatures of Chaos” confirmaron que The Rasmus no vive del pasado, mientras que joyas como “October & April”, “First Day of My Life” y “Not Like the Other Girls” despertaron esa nostalgia peligrosa que te hace cantar con los ojos cerrados.
Uno de los momentos más coreados llegó con “F-F-F-Falling” y “Livin’ in a World Without You”, pero el verdadero terremoto emocional fue “In the Shadows”. No hubo celular abajo, no hubo voz intacta: Monterrey la gritó como himno generacional, porque algunas canciones simplemente no envejecen.
El encore bajó las revoluciones, pero no la emoción. “Sail Away” en versión acústica fue abrazo colectivo, y “Love Is a Bitch” cerró la noche con ese toque crudo y honesto que define a la banda.
The Rasmus no solo dio un concierto: dio una prueba de que el dark rock sigue teniendo casa, y Monterrey sigue siendo terreno sagrado para este tipo de catarsis sonora.
Fotografías & Nota: Andrea Esvel
2024, México. Todos los derechos reservados.